Agua de la Reina de Hungría


Cuenta una leyenda que la reina Isabel de Hungría (1305-1380) sufría de dolores reumáticos y artríticos, también tenía  gota y estaba semiparalítica. Tenía 72 años cuando conoció a un ermitaño portador de una receta maravillosa que prometía curar todos sus males y devolverle la belleza y la juventud perdidas.

El alquimista elaboró una fórmula a base de  Romero que devolvió  a la reina la salud y el semblante joven. Muchos afirman que  el rey de Polonia la pidió en matrimonio pero que ella rehusó la propuesta, ya que según creía, había sido el mismo Dios quien le había enviado el elíxir tan maravilloso.

Se dice que la reina Isabel de Hungría rejuveneció y que muchas otras damas de cierta edad comenzaron a utilizar el preparado, bajo el nombre de: “Agua de la Reina de Hungría” para  eliminar las arrugas y mantener la lozanía de la piel.

El “Agua de la Reina de Hungría” se usa como lavado astringente, loción para después del afeitado, desodorante, tónico para el cabello y la piel, y remedio para el dolor de cabeza.


El “Agua de la Reina de Hungría” es básicamente una infusión de Romero y en la fórmula moderna se le añade lavanda, salvia, pétalos de rosa, menta y cáscara de naranja y limón.

Tónico de Romero cuando se mezcla una parte de vinagre de manzana con dos partes de té de Romero. Según  la historia, Cleopatra utilizaba aguas de romero como loción para la piel, así que podemos hablar de “Tónico  de la Reina Cleopatra”.

Si maceramos en aceite de oliva la mezcla de hierbas de la fórmula del “Agua de la Reina de Hungría” tenemos un magnífico aceite para la piel. Si maceramos en alcohol obtenemos  un buen remedio para dolores articulares, pies cansados, etc.
  
Recordemos que El Romero está contraindicado para  niños y  mujeres embarazadas.
El Romero florece en Otoño y Primevera